Los CDC deben adoptar un enfoque integrado para comprender los comportamientos de los jóvenes - Foundation for a Smoke-Free World

Los CDC deben adoptar un enfoque integrado para comprender los comportamientos de los jóvenes.

Muchos hábitos, tanto saludables como no saludables, se establecen durante la adolescencia. Por esta razón, los datos sólidos sobre el comportamiento de los jóvenes pueden ser de inmenso valor para los encargados de formular políticas de salud, así como para las escuelas y los padres. El Sistema de Vigilancia de Conductas de Riesgo de los Jóvenes (YRBSS) busca recopilar precisamente este tipo de datos. Sin embargo, la encuesta, realizada por los Centros para el Control de Enfermedades (CDC), tiene deficiencias metodológicas que actualmente limitan el valor de sus hallazgos.

El 21 de agosto, los CDC publicaron su informe sobre el YRBSS de 2019, que encuestó a una muestra representativa a nivel nacional de casi 14,000 estudiantes en los grados 9 a 12. Si bien el estudio tiene un alcance ambicioso, su diseño deja algo que desear. A continuación, explico los problemas que deberían resolverse en futuras versiones de la encuesta. A saber: (1) las métricas deben ser consistentes y comparables entre comportamientos; (2) las preguntas deben mejorarse para mejorar la especificidad de los datos; y (3) los comportamientos deben tratarse como enredados, en lugar de independientes.

Un defecto obvio de la presente encuesta es el uso de períodos de recordación largos e inconsistentes. Durante décadas hemos sabido que la duración de la memoria utilizada en los cuestionarios tiene un impacto poderoso en la validez de los resultados. Actualmente, YRBSS usa una variedad de períodos para definir si un estudiante se ha involucrado en un comportamiento. La actividad sexual, por ejemplo, se mide durante un período de 3 meses; el uso actual de marihuana, alcohol y tabaco se define como el uso que ocurre al menos una vez durante un período de 30 días; y la ingesta dietética y la actividad física se basan en períodos de memoria de 7 días. En análisis futuros, todos comportamientos deben informarse durante un período de 7 días, tanto porque los períodos más cortos son generalmente mejores como porque esto simplificará las comparaciones entre comportamientos.

Para que estudios como YRBSS sean lo más útiles posible, también necesitamos datos claros sobre la frecuencia con la que se realizan los comportamientos; y, en cuestiones de consumo de sustancias, es fundamental recopilar además datos sobre la cantidad o dosis de consumo. En el caso del tabaco, por ejemplo, hay una gran diferencia entre alguien que dice que fuma un cigarrillo al mes y alguien que fuma 15 cigarrillos al día. Técnicamente, sin embargo, ambos han fumado al menos un cigarrillo en los últimos 30 días.

Los efectos sobre la salud de los buenos y malos comportamientos dependen de la frecuencia con la que se practican. Como tal, los datos de dosis y frecuencia pueden ser increíblemente reveladores; y los datos actuales de YRBSS sobre el consumo de alcohol hablan de la importancia de aclarar estos detalles. La encuesta muestra que si bien el consumo actual de alcohol (definido como el consumo en al menos uno de los últimos 30 días) es del 54,8%, ese número desciende drásticamente cuando se les pregunta a los encuestados sobre un consumo más frecuente: El 36,6% informó haber bebido entre 3 y 9 de los 30 días y solo el 3,5% informó haber bebido 20 de los últimos 30 días. Estos puntos de datos adicionales sugieren que la mayoría de los bebedores jóvenes son consumidores extremadamente infrecuentes. Se deben proporcionar estudios epidemiológicos que comparen sus riesgos a largo plazo con los de los usuarios más habituales. Este tipo de claridad también es necesaria para los consumidores de marihuana, donde el gradiente entre el uso frecuente y poco frecuente es menos dramático.

Las versiones futuras del YRBSS también deberían distinguir entre el uso esporádico y regular de vapores electrónicos, cigarrillos, puros y tabaco sin humo. Específicamente, debe incluir datos sobre cuántos productos de tabaco se usan por día y semana. Además, la presente encuesta carece de un reconocimiento fundamental de la gran diferencia en los riesgos epidemiológicos que existen entre los productos de reducción del daño del tabaco (p. Ej., Vapores electrónicos, algunos productos de tabaco sin humo) y los productos de tabaco tóxicos (p. Ej., Cigarrillos combustibles, puros). No diferenciar estos productos puede confundir a los lectores (y a los responsables políticos) con la esperanza de desarrollar estrategias para reducir los riesgos para la salud a largo plazo.

Además de mejorar la medición de los comportamientos individuales, las futuras versiones del YRBSS deben ir más allá para identificar los vínculos entre estos hábitos. Los datos actuales muestran que muchos comportamientos no saludables son comunes en los estudiantes de secundaria. Entre estas se incluyen: consumo de marihuana, alcohol y tabaco; la inactividad física; y bajo consumo de alimentos saludables. Debemos alejarnos de abordar cada comportamiento como si ocurriera independientemente de los demás. Este enfoque en silos ha sido durante demasiado tiempo el sello distintivo de las intervenciones de factores de riesgo de enfermedades crónicas, a pesar de nuestro conocimiento de que los comportamientos no saludables se agrupan y los comportamientos de salud pueden estar motivados por algunos "desencadenantes".

Necesitamos análisis adicionales para comprender las formas en que los comportamientos saludables y no saludables se agrupan en los estudiantes y entre grupos específicos de raza y género. Por lo tanto, la próxima iteración del YRBSS debería buscar responder preguntas que aborden estos problemas, tales como: ¿Qué porcentaje de los consumidores de marihuana son también consumidores de alcohol y puros? ¿Los estudiantes con los informes más altos de actividad física son menos propensos a consumir opioides, alcohol y tabaco? ¿Estos comportamientos se agrupan de manera diferente en niños y niñas?

El objetivo de la política de salud pública es fortalecer los comportamientos saludables y garantizar que se aborden los comportamientos "de riesgo" mucho antes de que se manifiesten como enfermedad prematura y muerte. El primer paso para mejorar la salud pública es tener una imagen clara de las prácticas actuales. El actual YRBSS avanza en esta dirección pero no da en el blanco. Para obtener una comprensión precisa del comportamiento de los jóvenes, debemos hacer las preguntas correctas. Solo entonces podremos esperar desarrollar políticas basadas en la ciencia que reduzcan eficazmente los comportamientos de riesgo y las consecuencias que producen.

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